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sábado, 16 de febrero de 2013

Il trionfo del Tempo e del Disinganno



George Frideric Handel:
Il trionfo del Tempo e del Disinganno, HWV 46a
Auditorio Nacional de música
Julia Lezheva
10 de febrero de 2013, 18:00



FREIBURGER BAROCKORCHESTER
René JACOBS, director
Katharina Schreiber (concertino )

Personajes:
Bellezza Sunhae Im, soprano
Piacere Julia Lezhneva, mezzosoprano
Disinganno Christophe Dumaux, alto
Tempo Jeremy Ovenden, tenor

Retomamos el año del Universo Barroco con más Handel en la sala sinfónica. Como todos los conciertos del ciclo estuvo interpretado por auténticos especialistas, René Jakobs es un auténtico barroco, tanto como cantante como director, llevó el oratorio de forma magistral, más de dos horas y media que se hicieron cortas. Se realizó la petición de no aplaudir entre arias, por un lado está bien para no romper la unidad del oratorio (es un oratorio, no una ópera), pero nos quedamos con las ganas de aplaudir después de algún aria.

La jovencísima (23 años) mezzosoprano Julia Lezhneva (discípula de Elena Obraztsova) interpretó un  Piacere que fue realmente un placer, Ya empezó  a sobrecoger al público con su primer aria “con Fosco genio, e nero duolo”, estuvo impresionante en “Un pensiero nemico di pace” con mucha fuerza, su “Lascia la spina, cogli la rosa”, no desmereció para nada el que interpretó la Bartoli mes y medio antes y su “Come nembo che fugge col vento” su el violín, la concertino Katharina Schreiber fue genial, sobresaliente.

La soprano Sunhae Im, Bellezza, fue buena, aunque se le escuchó mejor en su última aria “Tu del ciel ministro eletto” y, a mi criterio es porque cambió la posición colocándose detrás de la orquesta que, con la acústica del Auditorio, creo que es una posición más favorable.

Desde esa posición cantaron los hombres,  Disinganno, el contratenor Christophe Dumaux, y
René Jacobs
Tempo, el tenor Jeremy Ovenden, fantásticos. Dumaux, especialista en Handel y conocido por sus Ptolomeos de Giulio Cesare (según me contó este año seguirá con él y descansará el próximo).

La disposición de la orquesta con un contrabajo a cada lado para envolver con los bajos fue también bastante interesante. Esperemos que los recortes no afecten a estos eventos culturales que dejan sin habla.


jueves, 27 de diciembre de 2012

De Cecilia Bartoli al fin de una época





Vamos a rematar el año haciendo un dos por uno, comentando el concierto de Cecilia Bartoli y la despedida del ciclo de cantatas sacras de Bach.

Cecilia cantó de manera extraordinaria, consideraciones extramusicales aparte. Salió al escenario del Auditorio Nacional tocando la pandereta y se metió al público en el bolsillo en unas décimas de segundo. Empezaron a aplaudir por su mera presencia y sin que cantase una sola nota, como si fuera la vedette de “La Cenicienta en el Palace” (la comparación no es mía es de José Luis Téllez  hace 30 años refiriéndose a un evento similar retransmitido por la entonces Radio2) y como Cecilia venía de la pitada de la Scala, el público estaba ganado antes de cantar. No es que no se merezca un aplauso, pero yo aplaudí después de que cantara (por cierto de forma extraordinaria) hasta que me dolieron las manos, pero siempre después de oírla.

En cuanto al repertorio Agostino Steffani no es Handel ni mucho menos. Es interesante, pero hasta que Cecilia sacó el disco no tenía la menor idea de su existencia. Hay que reconocer que dar a conocer a un compositor olvidado combinándolo con una novela de Dona Leon es más que interesante (prometo que el siguiente libro que me leo es el de Dona). Para rematar (en los bises) surgió Handel cantando trs arias incluyendo la Lascia l’spina de Il triumpho de il tempo e d’Il desingagno que el público rompió a aplaudir al segundo compás de la orquesta como si se tratase de la Marcha Radedsky del concierto de año nuevo. Luego una larga y organizadísima fila de autógrafos. Una cosa que me pareció rara es que a los instrumentos que eran barrocos no se les corrigió la afinación en lo que duraron las partes.

Para acabar este año reseñar que asistí también a fin de una época. El último concierto de la serie que duró 8 años de las cantatas sacras de Bach en diferentes iglesias de Madrid. En esta ocasión a La Capilla Real de Madrid e Hippocampus, en conjunto interpretaron las cantatas BWV 248, 143 y la celebérrima 147 que el público coreó al final poniendo un colofón a un trabajo tan extraordinario que sobran las palabras. Es una pena que por razones de recortes este tipo de ciclos no se repitan en un futuro, como he dicho, asistimos al fin de una época. Nunca nos cansaremos de agradecer a Alberto Martínez Molina y a Oscar Gershensohn por su labor.

Que el 2013 nos traiga a todos mucha música.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Rodelinda de Handel por Il Complesso Barrocco


Il Complesso Barocco G. F. Haendel (1685-1759) Rodelinda, regina de’Longobardi, HWV 19 (1725) 28 de octubre de 2012



Rodelinda: Karina Gauvin, soprano
Bertarido: Sonia Prina, contralto
Eduige: Romina Basso, alto
Unulfo: Delphine Galou, alto
Grimoaldo: Topi Lehtipuu, tenor
Garibaldo: Matthew Brook, bajo-barítono
Grupo de cámara: Il Complesso Barocco
ALAN CURTIS, dirección

Vuelve el ciclo de “El Universo Baroco” del CNDM en la sala sinfónica con Andel como hilo conductor y no podía empezar mejor con una ópera como Rodelinda que no por  infrecuente deja de ser impresionante. Después del éxito de Ariodante del año pasado, Curtis vuelve a impresionar con una versión sobria, la orquesta se componía de 6 violines, viola, violonchelo, contrabajo, clave, tiorba, traverso, 2 oboes, 2 flautas de pico y fagot. En mi opinión me encanta el barroco con orquesta de cámara e instrumentos originales que presentan un color extraordinario en el registro grave al afinar algo más bajos que sus equivalentes clásicos.
En cuanto a la parte vocal fue intachable, Karina Gauvin, que ya la conocía del Ariodante del año pasado tiene este año todavía mejor voz, sabe marcar las partes líricas y dramáticas y su coloratura es extraordinaria. El tenor Topi Lehtipuu es un especialista en barroco y Mozart, por lo que no podía haber una elección mejor. Romina y Delphine realizaron un papel maravilloso, Es notable el registro grave de Delphine Galou, porque, pese a su juventud es muy bueno.
Mención a parte merece la contralto Sonia Prina, fue la primera que hizo que interrumpieran la ópera con aplausos, concretamente en el aria del primer acto “Dove sei, amato bene!”. Durante el entreacto se informó al público de que estaba indispuesta, pero, pese a estar con una gastroenteritis, salió a escena y cantó como nadie (¿cómo cantará esta mujer esté plena de salud?) rompiendo el público en aplausos a cada aria.
El momento cumbre llegó al final del segundo acto con el dúo “Io t’abbraccio” que Sonia y Karina interpretaron a la perfección, era la primera vez que lo escuchaba con una contralto, en vez de con un contratenor como es habitual. A la salida, a Sonia se la notaba cansada, pero feliz de haber podido terminar. Desde aquí le mandamos muchos besos.Bravissima, Sonia!

miércoles, 7 de marzo de 2012

Ariodante Complesso Barocco

Marie-Nicole Lemieux con doctortuba




George Friederic Händel (1685-1759): Ariodante (HWV 33) 
Ópera en tres actos, con libreto anónimo basado en el de Antonio Salvi
Auditorio Nacional de Música. Sala sinfónica 4 de marzo de 2012-03-07

ARIODANTE (un príncipe) Sarah Connoly, mezzosoprano
GINEVRA (hija del rey de Escocia) Karina Gauvin, soprano
POLINESSO (Duque de Albania) Marie Nicole Lemieux, contralto
DALINDA (dama de la corte) Sabina Puértolas, soprano
LURCANIO (hermano de Ariodante) Nicholas Phan, tenor
REY DE ESCOCIA Matthew Brook, bajo-barítono
Il complesso barocco.
Alan Curtis, dirección

Este ciclo cada vez es más sorprendente. Esta versión de Ariodante para concierto es casi perfecta. He de confesar que la ausencia de Joyce diDonnato me había dejado planchado porque me parecía perfecta para el papel de Ariodante (había escuchado su versión de la ópera de Ginebra en 2007), pero Sarah Connoly lo hizo genial, como tuve ocasión de decirle en el camerino, fue una agradable sorpresa (a lo que contestó que la primera sorprendida fue ella cuando le dijeron el lunes tras interpretar una Ottavia que el domingo tenía que interpretar Ariodante).

Karina Gauvin en el papel de Ginevra estuvo muy bien, sobre todo a partir del acto segundo cuando se incrementó el dramatismo. En cada papel de ópera siempre tenemos una versión de referencia (por ejemplo la Carmen de Teresa Berganza, la Cleopatra de Dessay...). Para mí la Ginevra  paradigmática es la de Patricia Petibon de 2007, sobre todo “Il mio crudel martoro” del acto segundo, pese a tender a compararlas instintivamente, me gustó mucho. Lo peor fue que el público no aplaudiera después del “Volate amore” que puede deprimir a la soprano más templada (yo sí aplaudí en bajo).

La verdadera triunfadora de la tarde fue, sin duda, Marie Nicole Lemieux (en la imagen conmigo). Con un papel a priori más bien soso (Polinesio) logró levantar aplausos casi hasta después de los recitativos. Con un carácter propio y una dramatización excelente (pese a ser versión de concierto) Lemieux mantuvo una tensión adecuada al personaje. Fuera del escenario, Marie es tan arrolladora como dentro de él, encantadora sin más.

La orquesta, pese a la dificultad de tocar con instrumentos barrocos, incluidas dos trompas naturales, estuvo impecable y la dirección de Curtis (un experto en Händel), fantástica. Esperemos que los recortes no afecten a estos ciclos, ya que los lujos culturales no son tales

sábado, 4 de febrero de 2012


Concierto de il Giardino Armonico
1 de febrero de 2012
Auditorio Nacional, sala de cámara.


I
Georg Philipp Telemann (1681-1767): Overture (Suite) en la menor, para flauta,
cuerda y continuo TWV 55:a2

Johann Sebastian Bach (1685-1750): De la Suite BWV 997

G. P. Telemann : Sonata en fa mayor, para dos chalumeaux, violines y continuo

II
G. P. Telemann : Concierto en re menor, para dos chalumeaux, cuerda y continuo

George Frideric Haendel (1685-1759): Concierto en si bemol mayor op.4 nº 6,
para arpa, laúd, dos flautas, cuerda y continuo

Antonio Vivaldi (1678-1741): Concierto en do mayor RV 443, para flautino,
cuerda y continuo

Enrico Onofri y Marco Bianchi, violines; Stefano Barneschi, viola;
Paolo Beschi, violonchelo; Giancarlo de Frenza, violone; Margret
Koell, arpa; Luca Pianca, laúd; Tindaro Capuano, flauta y chalumeau;
Riccardo Doni, clave
Giovanni Antonini, flauta, chalumeau y dirección musical

La sala de cámara del Auditorio se quedó pequeña para este concierto que llevaba  desde hace semanas puesto el cartel de no hay billetes, ya que, poder ver a uno de los mejores grupos de barroco por 10 euros es un auténtico chollo.

El grupo no defraudó Antonini, aparte de dirigir, tocó como él solo sabe la flauta, el flautín y en chalumeau (o salmoé, instrumento antecesor del clarinete). Por supuesto que también gesticuló y acompañó con el cuerpo todos los solos, pero eso forma parte de su esencia.

Entre los dos primeros conciertos de Teleman la arpista y el laudista interpretaron una obra infrecuente de Johann Sebastian Bach concretamente un preludio y una fuga de la Suite BWV 997 compuesta para un instrumento inusual, pero aquí ejecutada por estos dos instrumentos de forma espectacular.

Otro momento cumbre fue la interpretación del concierto para órgano en si bemol mayor op.4 nº 6 de George F. Haendel en versión para arpa, laúd, dos flautas, cuerda y continuo. En barroco la formación instrumental no está definida del todo y se pueden variar las formaciones originales.

Para terminar el Concierto en do mayor RV 443, para flautino, cuerda y continuo. Para Il Giardino es como jugar un partido en casa, Antonini ejecutó en el segundo movimiento una gran cantidad de adornos, trinos, mordentes… Claro, es barroco y la ornamentación nunca sobra, el movimiento se asemejaba a una columna salomónica de un retablo llena de volutas, excelente.

Como momento a destacar del concierto el tercer movimiento (adagio) en re menor de Telemann en el que desarrolló un fraseo excelente de gran emotividad.